De princesas a ingenieras

Más allá de muñecas, castillos y princesas, a las niñas siempre les ha gustado construir, crear y comprender cómo funciona la tecnología que nos rodea. El problema es que, si esta faceta suya no se estimula lo suficiente, los estereotipos de género terminan haciendo que estas pequeñas ingenieras pierdan el interés por la ciencia a los 8 años de edad.

Por suerte, durante los últimos cuatro años múltiples iniciativas están intentando cambiar esta situación con juegos pensados para ser disfrutados tanto por niños como por niñas. Uno de los más populares es GoldieBlox, un cuento infantil combinado con bloques de construcción protagonizado por la heroína Goldie. A medida que los niños van resolviendo los problemas que el juego les propone y explica, se acercan al final de la historia y construyen su propia diversión.

Debbie Sterling, su creadora, quería que las niñas fueran conscientes de que son capaces de ser ingenieras y que cada vez más mujeres abrazaran la profesión. A ella nunca la motivaron a estudiar ingeniería, y decidió poner GoldieBlox en marcha tras conocer que sólo el 14 % de ingenieros del mundo son mujeres.

Roominate es la casa de muñecas con la que cualquier niño podría soñar. En vez de centrar su diversión en contar historias dentro de la casa, los pequeños pueden crear muebles y construcciones a su antojo. Tiovivos, catapultas, ascensores… cualquier elemento para completar la casa de muñecas mediante pequeños motores. Antes de jugar en ella, puede incluso decorarse con tiras de luz que, al igual que las demás piezas eléctricas, pueden controlarse remotamente por medio de una tablet.

Esta nueva etapa del mundo juguetero pretende hacer ver a las niñas que sirven para algo más que ser bonitas al tiempo que se divierten y  demostrarles que son tanto o más capaces que sus compañeros masculinos. Ingenieras, arquitectas, doctoras, astronautas… podrán ser todo aquello que se propongan ser.