The Temple of No… y van tres

Tras Dr. Langeskov, The Tiger and The Terribly Cursed Emerald, el nuevo estudio de William Pugh vuelve con su segundo videojuego, The Temple of No. En esta ocasión Crows Crows Crows ha escogido la herramienta de código abierto Twine para llevar al jugador al templo de No, una historia no lineal rodeada de un halo infantil que se juega en el propio navegador.

Las tiernas ilustraciones del alemán Dominik Johann se unen a textos escritos por Pugh sobre un fondo blanco para narrar una aventura cuya única pretensión es no ser la típica historia de Twine. Lo cierto es que no lo es en su forma: su corta duración unida al uso del sonido, que tal y como indica su pantalla de inicio es más que recomendable para disfrutar del juego en su plenitud, consiguen crear una experiencia inmersiva alejada de a lo que nos tiene acostumbrados la plataforma. La disposición de los hipervínculos, que permiten al usuario seguir adelante con la narración del relato,recuerda en ocasiones a los caligramas de los libros de texto.

Sin embargo, y aunque demuestra que el entorno de desarrollo de Twine permite construir formatos más elaborados que el popular Pedro Sánchez Simulator, The Temple of No cae en el mismo pretendido halo de misterio que comparten todas las historias en las que ha participado Pugh. Reaparece el mismo metalenguaje que llevó al éxito a The Stanley Parable en 2011 y que más tarde protagonizó el paradójico Dr Langeskov, The Tiger and The Terribly Cursed Emerald, cuyo usuario no podía acceder a la experiencia de juego porque en teoría otra persona ya estaba jugándolo, quedando relegado al repetitivo backstage de un teatro virtual.

Tres personajes, tres puertas, un mismo final. | Crows Crows Crows

Tres personajes, tres puertas, un mismo final. | Crows Crows Crows

A pesar de los gráficos cuidados a los que el joven inglés nos tiene acostumbrados y de lo refrescante del formato de su nueva historia, The Temple of No repite los errores -o aciertos, según se mire- de sus antecesores. Peca de ambiciosa en sus constantes alusiones a su proceso de creación, que le hacen perder interés. No es posible disfrutar de los entresijos de una historia si lo único que hace su guión es recordar constantemente jugador que se encuentra ante el mejor videojuego jamás creado con Twine. A su vez, el relato es incompleto y no cumple con las expectativas que promete, y es que de poco sirve dar opciones al usuario si elija lo que elija la historia avanza por el mismo camino.

En definitiva, este pequeño juego gustará a aquellos con ganas de descubrir un poco más del potencial de Twine y a quienes hayan disfrutado de otros títulos de Pugh o de su estudio con anterioridad siempre que sepan inglés. Quien quiera experimentar y crear su propio juego puede hacerlo con su código fuente, que se encuentra disponible en GitHub. La compañía Crows Crows Crows ha confirmado que trabaja en el lanzamiento de un nuevo proyecto de realidad virtual junto con Justin Roiland, creador de la serie de animación Rick and Morty, además de continuar desarrollando un juego secreto en el que ya han invertido parte de los dos últimos años de sus vidas.