Los videojuegos cubanos quieren salir de la isla

Tras más de 50 años de embargo económico y una tardía incorporación al mundo de Internet, Cuba actualiza sus expresiones y productos culturales. Desde finales de 2014 la apertura a nuevos mercados, el mayor acceso a información y la democratización de las tecnologías están sentando las bases para una futura industria del videojuego cubano.

Mientras las salas de navegación y los puntos WiFi se extienden por la isla, los primeros videojuegos cubanos hacen su aparición desde el año pasado. Que la penetración de Internet aún sea baja en el país -Cuba se ha comprometido a conectar a la mitad de la población de la isla antes de 2020- no ha impedido que el auge en el uso y el desarrollo de estos productos conquiste a los isleños. Las instituciones gubernamentales están financiando juegos de corte didáctico para crear una demanda interna de estos productos y aprovechar así su faceta educativa, pero no son los únicos que nacen en el territorio antillano.

Ya es posible encontrar pequeños juegos casuales para móvil diseñados por cubanos y, próximamente, seremos testigos de la emergencia de juegos independientes en la isla. En la actualidad ya se han dado a conocer los videojuegos desarrollados en el Centro de Entornos Interactivos Tridimensionales de la Universidad de las Ciencias Informáticas junto con los Estudios de Animación del Instituto Cubano de Arte de Industria Cinematográficos (ICAIC). Títulos como Especies invasoras o Aventuras en la Manigua buscan ampliar los conocimientos de los jugadores y, además de a conocer cuáles son las especies que amenazan la supervivencia de los almiquíes cubanos o revivir la Guerra de Independencia de Cuba, suponen un salto cualitativo en el desarrollo de videojuegos cubanos. Se trata de juegos de mayor calidad y con contenidos más profundos que predecesores con el sabor de la isla como Super Clária o Chivichana, que vieron la luz hace apenas un año y supusieron el debut de Cuba en el mundo de los videojuegos.

El videojuego Savior, aún en desarrollo. | Empty-Heads Games

El videojuego Savior, aún en desarrollo. | Empty-Heads Games

El siguiente paso para Cuba es fomentar el desarrollo autónomo de juegos puramente creativos y narrativos, y ya hay quienes se han puesto manos a la obra. Jóvenes programadores y diseñadores nacidos en la isla están poniendo en marcha proyectos como Savior, el primer proyecto con vocación internacional de Empty-Heads Games. El equipo, formado por dos habaneros, cuenta con la ayuda de organizaciones como Fundación Innovadores y la Fundación Ludwig de Cuba para hacer realidad sus sueños, aunque se mantienen independientes. Estas iniciativas privadas asesoran y guían a los desarrolladores cubanos para ayudarles a dar sus primeros pasos en sus producciones, les ponen en contacto con otros indies del resto del mundo para conocer su forma de trabajar, establecen programas de intercambio con países como EEUU y, en definitiva, les ayudan a promocionar sus creaciones.

El protagonista de Saviour, Pequeño Dios, tratará de evitar la destrucción de su mundo durante ocho niveles para descubrir que su realidad no es más que un segmento de un videojuego colosal que, por algún motivo, está comenzando a colapsar. Este juego de estética 16 bit tiene previsto su lanzamiento para PC, Mac, Linux y la videoconsola Ouya, y su primera demo jugable verá la luz el próximo mes de noviembre. Este mismo mes de agosto estará disponible La Neurona Intranquila, un juego casual de agilidad y conocimiento para teléfonos móviles desarrollado por el ICAIC. 2015 y 2016 están suponiendo el nacimiento de los videojuegos cubanos, que aún tienen que madurar y darse a conocer nacional e internacionalmente para poder convertirse en una verdadera industria.