Una quincena de víctimas de violencia de género vive con contravigilancia en Álava

Una mujer accede a una vivienda protegida por un escolta. :: EL CORREO

VITORIA. En ocasiones, la intervención ciudadana y las denuncias tempranas consiguen poner fin a los ataques que las mujeres sufren a manos de sus parejas o de otras personas. Sin embargo, cuando los agresores reinciden, establecer medidas adicionales para garantizar la seguridad y la libertad de las víctimas se convierte en una cuestión vital. Euskadi no es un territorio ajeno a la lacra de la violencia machista. Hasta finales de octubre, 4.436 mujeres recibían algún tipo de protección en el País Vasco.

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