«Fui abolicionista, pero siempre volvía al trabajo sexual por la autonomía que me da»

paula ezkerra

Paula Ezkerra, prostituta y activista

La exconcejal de distrito de Barcelona visita Vitoria en la presentación del documental ‘No sigo el guion…’, protagonizado por usuarias de Nahikari

*entrevista publicada en El Correo el 13 de enero de 2018

Judith Romero

Cuidó niños, acompañó a ancianos, fue mediadora cultural, limpiadora y camarera, pero se introdujo en la prostitución como una opción laboral. Paula Ezkerra (Buenos Aires, 1971) llegó a Barcelona en 1999 atraída por el feminismo y el movimiento okupa, fue consellera de distrito de Ciutat Vella con la CUP y sigue inmersa en la lucha por garantizar los derechos laborales y humanos de las trabajadoras sexuales. La activista ha visitado Vitoria para asistir a la presentación de ‘No sigo el guion…’, documental que da voz a las prostitutas del territorio en el marco del programa Nahikari de Sidálava.

– Dar la cara en público, ser activista o aparecer en un documental sigue siendo difícil para las prostitutas. ¿Sigue presente el estigma?
– Estos trabajos siguen siendo transgresores en España, pero lo más significativo es que este cuente con el apoyo de las instituciones a través de Sidálava y la Escuela de Empoderamiento de la Mujer. Para las compañeras es difícil hablar y dar la cara sin miedo en una sociedad que amenaza con quitarte la custodia de tus hijos si ejerces, en la que puedes perder a tu pareja si te descubre… Por no hablar del bullying que sufren los hijos de estas mujeres y la persecución policial. Es una situación tremendamente cruel.

– ¿Cómo afecta a las trabajadoras la persecución de estos servicios?
– El abolicionismo que persigue a los clientes nos obliga a escondernos y a trabajar de forma clandestina poniéndonos en peligro. Se alega que protege a las mujeres, pero lo cierto
es que persigue nuestra economía. Los empresarios de la industria del sexo buscan los estereotipos de las revistas y se lucran más que nosotras por cedernos camas y locales cuando somos nosotras quienes ofrecemos el servicio y muchas son cabezas de familia que ejercen por elección.
– ¿Pasa la solución por legalizar la prostitución? ¿Emitirían ustedes facturas?
– Hemos analizado este tipo de cuestiones con sindicatos como LAB y no habría problema en emitir un ticket. Pero realmente, en ‘Putas y Alianzas’ cuestionamos el modelo laboral en general. Rechazamos el modelo de autónomos porque no tienen ningún tipo de derecho, necesitamos cooperativas de trabajadoras sexuales o empresarios que nos den de alta en la Seguridad Social, respeten los clientes que aceptamos e instauren horarios lógicos.
– Aún no han legalizado su situación, pero siguen estudiando la forma de constituir un sindicato.
–Estamos empezando del revés para conseguir cambios en las leyes y hacernos escuchar, buscando la fórmula de asociarnos. Hablamos con políticos, organizamos charlas y promovemosdebates. El 25 de enero celebraremos la primera reunión de lo que podría ser el primer sindicato estatal de la prostitución en Barcelona.
– ¿Qué la llevó a ejercer la prostitución?
– Hay quien la vive como una liberación sexual, pero para mí es un tra- bajo y un servicio que tiene que ver con la precariedad y las pocas posibilidades de la mujer. Fui abolicionista, pero siempre volvía al trabajo sexual por la autonomía y la libertad que me confiere. Llevo un nivel de vida normal pero tengo tiempo para viajar y hacer lo que me gusta. Se habla de la trata, pero la esclavitud existe en muchos sectores.

Feminismo
– Vive su profesión desde el feminismo, pero otro de sus sectores rechaza la prostitución. ¿Cómo es esta convivencia?
– Sólo se reconoce como legítimas a las feministas que rechazan la prostitución, pero vídeos como ‘Hola putero’, muy comentados en las redes sociales, hacen apología de la violación hacia nosotras y nos muestran débiles. Las acciones políticas son paternalistas y, aunque se regula todo alrededor del trabajo sexual, nosotras seguimos en un estado alegal. El estigma de puta nos atraviesa a todas, no existe un solo tipo de deseo y ejercer la prostitución puede ser una elección, y eso es algo que deben respetar.
– Fue concejala de distrito en Barcelona de la mano de la CUP, pero dejó el puesto poco después. ¿No encontró soluciones en la política?
– Formaba parte de ‘Putas Indignadas’, una plataforma de mujeres que ejercen en el Raval, y la CUP nos propuso que una entrara en la lista. Hacía tiempo que ejercía como activista,
otras tenían hijos y no querían exponerse, y me eligieron. Lo dejé por el dinero. Trabajaba mucho, ganaba poco, mi tiempo se dividía en otras cuestiones y estoy volcada en defender los derechos de las prostitutas.

 

entrevista Paula Ezkerra EL CORREO 13012018